¿Cómo podemos
reconocer el estilo neorrománico en
la arquitectura de las iglesias de Buenos Aires?
La arquitectura religiosa de la ciudad de Buenos Aires tuvo un breve período
de máxima producción en la década 1930-1940. De treinta y seis parroquias que existían
en la ciudad en 1914, se registraron ciento tres en el año 1936, constituyendo
así, el avance constructivo más importante de la historia de la arquitectura
religiosa de nuestra ciudad. El estilo arquitectónico elegido en ese momento
para darle carácter a esos edificios religiosos fue, el neorrománico.
El término neorrománico, significa “nuevo románico” y hace referencia, a la
reinterpretación de la arquitectura románica que se dio a finales del siglo
XIX, en el llamado periodo historicista, el cual se caracterizó por “revivir”
los estilos de la arquitectura pasada.
Para poder establecer una correspondencia con nuestras iglesias de
principios de siglo XX, tenemos que conocer cómo era la arquitectura románica,
que se desarrolló entre los siglos X-XIII, en la Europa medieval. Para ello,
haremos mención de las características propias del románico, en comparación con
un ejemplo local, de arquitectura neorrománica:
la iglesia “Cristo Rey” en Villa Pueyrredón, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, diseñada
por el arquitecto Carlos Massa y construida entre los años 1931 y 1938.
(Imagen 1 y 2)
(Imagen 1 y 2)
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1) Fachada. Santa Fe de Conqués, s. XI, Francia |
Como ya hemos mencionado, es en el Medio Evo europeo donde surgen los monasterios como centros feudales. Edificios religiosos, donde la arquitectura románica tuvo su mayor esplendor, tanto en abadías como en iglesias.
Estos edificios originalmente se asentaban en las tierras más altas del
lugar. La iglesia en particular, era orientada de acuerdo a la trayectoria del
sol, el testero hacia el Este (aludiendo a la salvación de las almas) y los
pies (la entrada) hacia el Oeste, evocando el día del Juicio Final.
Aquí en Buenos Aires, el parcelamiento urbano de principios del siglo XX,
obligaba a una implantación y orientación del templo, de acuerdo a los límites
del lote, que poco tenía que ver con el concepto románico.
La iglesia románica, tenía el significado del “templo de Dios en la Tierra”,
así fue como la planta del edificio evolucionó hacia la forma de cruz latina, en
representación del cuerpo de Cristo. Podía tener una, tres o cinco naves, siendo
la central más ancha, que culminaba en un ábside semicircular. En iglesias de
peregrinación, las naves laterales, continúan hasta rodear el altar, formando
el deambulatorio (girola) que podía llegar a tener absidiolos en forma radial a
modo de capillas.
En “Cristo Rey” observamos dos naves laterales de menor tamaño que la
central, que concluye sí, en un ábside único de forma semicircular. La forma de
cruz latina, solo se consigue utilizando recursos espaciales, ya que las
dimensiones del templo (limitadas por las medianeras) no permiten que los
brazos de la cruz tengan un desarrollo proporcionado.(Imagen 3 y 4)
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3) Planta. Santiago de Compostela, s. XI., España
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El volumen exterior del edificio románico, era geométrico y escalonado, formando
una arquitectura gregaria, es decir, que cada volumen tenía una independencia
formal.
Por el contrario aquí, los volúmenes se unifican con la continuidad de las cubiertas
(techos) y el tratamiento uniforme dado al exterior del edificio.
La perdurabilidad de la construcción, era la cualidad que sostenía el
carácter “eterno” de la religión cristiana, por eso se utilizaban materiales
duraderos, como la piedra. Como había una necesidad real de protección y
seguridad ante las invasiones, la “Casa de Dios” debía ser una fortaleza, de
gruesos muros y ventanas pequeñas. (Imagen 5 y 6)
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5) Santa Maria de Mur, s.XI, España |
6) Cristo Rey, 1938, Buenos Aires. |
Por razones de economía y disponibilidad de materiales,en cambio de la
piedra, aquí se utilizó el ladrillo común de barro cocido y revoque como
terminación, sobre el que se realizaba un tramado de líneas rehundidas,
semejando a los “sillares” de piedra románicos. En esta época también existía
la necesidad de protección, aunque los factores eran de naturaleza política e
ideológica (había que estar a la defensiva y resistir a
una sociedad de masas en creciente
proceso de secularización).
Los elementos característicos de la arquitectura románica están basados en
la arquitectura romana (aunque hay estudiosos que no están de acuerdo con esta idea). Claro que estos elementos no van a
guardar las proporciones clásicas, es así que encontraremos gruesas columnas y
pilares poco estilizados, con capiteles que ya no conservan los órdenes
clásicos, sino que aparecen tallados con imágenes que relataban la doctrina
religiosa, a fieles analfabetos de la
época medieval.(Imagen 7 y 8)
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7) San Isidoro, León s. XI, España. |
8) Cristo Rey, 1938, Buenos Aires. |
En la iglesia porteña podemos encontrar columnas con aquellas
características, pero a diferencia del templo románico, los relieves y
esculturas, pierden el carácter narrativo y educativo que antes poseían. Su
valor se reemplaza por el de mera
ornamentación, con motivos vegetales y volutas.
El arco de medio punto, la bóveda de cañón y la de arista utilizadas para
cubrir las naves, y las cúpulas semiesféricas que cubrían los ábsides del altar
y capillas, fueron empleadas tanto en la arquitectura románica como en la neorrománica, con la diferencia que en
esta última, los materiales y las técnicas constructivas empleados son
distintos, pensemos que en las primeras décadas del siglo XX, ya existía el
hormigón armado y se empezaba a utilizar en Argentina.
En los edificios románicos, hallamos a modo de decoración sobre los gruesos
muros de piedra, pilastras y semicolumnas
(mitades de pilares y de columnas), arquillos ciegos (arcos rehundidos) y
canecillos (detalle decorativo que simula ser la terminación de las vigas que
sostienen la techumbre).
Los contrafuertes,que se encontraban en la parte exterior de los muros,
eran refuerzos que se disponían en forma perpendicular a los mismos, para
contrarrestar el peso que ejercían las cubiertas.
Si prestamos atención, encontraremos una versión moderna de estos elementos
en nuestro ejemplo. El neorrománico
bonaerense era ecléctico, es decir que estaba mezclado con otros estilos, así
veremos, por ejemplo, pilastras y arquillos ciegos, subrayados por cornisas, o
inclusiones decorativas pertenecientes a distintos estilos arquitectónicos. Y
en cuanto a los contrafuertes, innecesarios constructivamente en esta época,
aparecen tímidamente en la fachada, como elementos decorativos.
Otro tema importante de la arquitectura románica, es la portada. La puerta
central, solía tener forma abocinada (rehundimiento progresivo del arco que la
conforma debido al grosor de los muros). Estos arcos progresivos se denominaban
arquivoltas, que descansaban sobre las jambas (paramentos laterales). La parte
superior, el tímpano, se realizaba en piedra tallada que generalmente relataba
la escena del Juicio Final. Como ayuda para apuntalar el dintel de la puerta, en
algunos casos, se empleaba un pilar central llamado parteluz.
En nuestro ejemplo, el espesor de las paredes no es suficiente para
realizar una abertura abocinada, por cuanto en su portada, se recurre a
remplazar las arquivoltas por un arco de medio punto rehundido en el muro. Este
arco contiene al tímpano que está realizado en cemento moldeado, presentando el
“crismón coronado”, símbolo de Cristo Rey. Y como ya la técnica lo permitía, no
era necesario contar con parteluz.(Imagen 9 y 10)
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9) San Vicente, s. XII, España. |
10) Cristo Rey, 1938, Buenos Aires. |
En la iglesia románica, la parte superior de la fachada contenía un
rosetón, formado por una abertura en forma circular con tracería radial, que
simbolizaba a Cristo como rayos de sol.
La torre, funcionaba como campanario y mirador (para vigilar y anticiparse en
caso de una invasión), y podía estar presente, en la fachada, acompañar al
crucero o incluso, estar separada del templo.
Claramente podemos distinguir el rosetón presente en la fachada de “Cristo
Rey”, y en la misma se eleva la torre campanario que incluye relojes,
referentes estos últimos, de una sociedad moderna que cuenta con la necesidad
de controlar el paso del tiempo. (Imagen 11 y 12)
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11) Catedral de Matera, s. XIII, Italia. |
12) Cristo Rey, 1938, Buenos Aires. |
Varios fueron los motivos que influyeron en la elección del estilo neorrománico para caracterizar a muchas
de las iglesias porteñas de los años ’30. Factores históricos y políticos de
nuestra nación, el aspecto monumental,
el cual simbolizaba la fortaleza de la institución eclesiástica, (necesaria en
ese momento), y también factores económicos, dada la austeridad del estilo y la
evolución tecnológica, resultaba una construcción mucho más fácil y económica
de realizar, ideal para una sociedad que trataba de sobreponerse a la crisis
económica mundial.
Si tienen la oportunidad de pasar por alguna de estas iglesias, tómense un
tiempo para contemplarlas y pensar, que estos edificios fueron testigos de
nuestra historia y que por ello debemos respetarlos y
cuidarlos.
Arq. Cristina Montalbano
Agradecimientos: a mis compañeras Cristina Cerisoli, Maria Fernanda Melaj, Patricia Claudia Sánchez, y al Padre Fabián González Balsa párroco de la Iglesia Cristo Rey, por su colaboración desinteresada.
Arq. Cristina Montalbano
Agradecimientos: a mis compañeras Cristina Cerisoli, Maria Fernanda Melaj, Patricia Claudia Sánchez, y al Padre Fabián González Balsa párroco de la Iglesia Cristo Rey, por su colaboración desinteresada.